por Solanch Cardona Rodríguez, Lianne Garbey Bicet y Cecilia Herrera Delisle
A muchos le sorprende lo que fue
capaz de escribir el apóstol en tan solo los 42 años. Su genialidad asombra. Y es que esa capacidad
excepcional de poder abarcar casi todos los temas y los géneros, y de incluso representar
de forma fiel y precisa la realidad de cuanto asunto competiera a la raza
humana, a veces sin haber sido testigo presencial de los
acontecimientos, resulta inconcebible para quienes hoy, exactamente a 163 años
de su existencia, le recordamos.