por Jessica Elías Domínguez.
CUBA es un gran ajiaco cultural, aderezado sin pretenderlo por disímiles chef de varias partes del mundo. La afluencia de culturas divergentes a la isla es un proceso innegable en nuestra historia y en la conformación de la identidad cubana. Cierto es que la presencia africana y española en nuestra cultura es notablemente marcada gracias a la simbiosis lograda en el criollo cubano, lo que no quiere decir que fuese el único ingrediente de este ajiaco, otras culturas como la judía-aunque en una menor cuantía- también incorporaron su sazón.