Por
Javier Labrada
Desde
que Gutenberg conquistara al mundo con la palabra sagrada plasmada en una hoja
de papel, la prensa se alzó con el estandarte de la autenticidad y la
oportunidad. Tras los primeros y torpes pasos, accidentados y equivocados, ha construido
una cultura mediática cuya diestra alcanza los rincones más inusuales de
nuestra sociedad.
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| Los títeres de la prensa |
Sin
ocultar el rostro, sus incontables agentes recorren el mundo violando la
totalidad de los puntos cardinales, haciendo de las noticias el eslabón más
débil para quebrar las numerosas cadenas de historias ocultas o mal contadas
que aprisionan la verdad.
De
la misma manera ha impulsado guerras, ha ocultado peligrosos escándalos
políticos, represiones, asesinatos; ha contribuido a perpetuar un sistema
económico excluyente y enajenante que patina desde hace siglos en su propio
excremento.
